Skolkovo, megaproyecto científico e industrial

Complejos CoRusia sigue expresando con claridad su voluntad de dejar bien atrás su pasado comunista y soviético. Una manifestación de ello es el proyecto en el cual ha invertido grandes cantidades de dinero y que se ha constituido en una de sus apuestas más espectaculares de cara a posicionarse como líder en investigación y comercialización tecnológica: hablamos de Skolkovo, la ciudad de la innovación.

skolkovo rusia

A finales de septiembre de 2010, el entonces presidente ruso Dmitry Medvedev firmó una ley que formalmente iniciaba el establecimiento de una ciudad en un espacio de aproximadamente 400 hectáreas, apenas a media hora en automóvil del centro de Moscú. La concepción de esta urbe impresiona por su amplitud de miras: en ella se albergarán empresas nacionales y extranjeras que se dedicarán a la investigación, creación y consolidación de proyectos en cinco áreas claves (o clústers): tecnología informática estratégica, biomedicina, tecnología nuclear y tecnología espacial, así como eficiencia energética y desarrollo de energías ecológicas. En este último caso, dentro de la metrópoli, se tiene contemplado que sólo circularán coches eléctricos y que todos los desperdicios que se generen serán reciclados. Esta ciudad, actualmente en fase adelantada de construcción, fue bautizada con el nombre de Skolkovo.

Y como el gobierno ruso no quiere improvisar en algo tan vital para el impulso de la economía no petrolera del país más extenso del mundo, no solamente confió la administración de este proyecto a una fundación homónima que    -desde el principio- está realizando un meticuloso proceso de selección de proyectos a desarrollar en este enclave, sino que también, se aseguró la inclusión en el mismo de una universidad que dará cabida a posgraduados tanto de Rusia como de todo el mundo, quienes se dedicarán a la investigación en las facetas ya nombradas. Este centro de estudios es el Instituto de Tecnología de Skolkovo, conocido como Skoltech, cuyo plan de estudios se está conformando conjuntamente con el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets (el famoso MIT, para ser más precisos).

¿Qué indica todo esto? Muy sencillo: que en Skolkovo tendrán cabida todas aquellas organizaciones ya consolidadas y nuevos emprendimientos (start-ups) con proyectos que impliquen innovación y desarrollo de tecnologías en los clústers arriba mencionados. En menos de un año, la política de lobby para promover la inversión en la mega ciudad, dio resultados asombrosos: treinta de las corporaciones más exitosas del planeta, entre las que se cuentan: IBM, Microsoft, Cisco Systems, Intel, Boeing, Siemens, Nokia, Samsumg, Johnson&Johnson y General Electric, reconocieron el potencial de esta opción de inversión y firmaron acuerdos de asociación con la Skolkov Foundation, lo cual coincidió con un desembolso inicial de 350 millones de euros..

En el mismo 2011, el portentoso conglomerado de telecomunicaciones sueco Ericsson anunciaba el establecimiento de un centro de investigaciones propio en el nuevo emplazamiento moscovita. Ya en 2013, alrededor de 60 firmas de capital de riesgo -un tercio de ellas foráneas- habían invertido 450 millones de euros en la llamada Silicon Valley de Rusia.

Que empresas tan importantes decidan establecerse en el nuevo emporio que nos ocupa no es casual. El gobierno ruso está implementando una agresiva política de incentivos que no deja indiferentes a los encumbrados chairmen, preocupados por expandir sus intereses en entornos seguros que garanticen prosperidad. Buena parte de estos estímulos son fiscales e implican importantes exenciones impositivas, descuentos en las contribuciones a la seguridad social y, particularmente, un tratamiento especial para las firmas que operen en Skolkovo. Del mismo modo, los trámites de visado y establecimiento se han ido simplificando cada vez más y la corrupción asociada a estos procesos (tan criticada por los detractores de la inversión en Rusia) está siendo atacada y castigada de forma implacable por las autoridades.

En lo que corresponde a las start-ups, se ofrecen subvenciones de acuerdo al grado de importancia que tengan los proyectos para la nación anfitriona. Ciertamente, esto plantea una asociación con la Skolkovo Foundation y/o con otros entes rusos, comúnmente universidades (es decir, el establecimiento de una empresa mixta). Un caso muy conocido -citado por adversarios de la urbe tecnológica- es el de Bravo Motors, la cual, tras haber recibido un financiamiento de unos 300 mil dólares, debió completar los 1,4 millones necesarios para el desarrollo de un vehículo eléctrico ultraligero, el e-Trike. Pero, a pesar de estas particularidades, Skolkovo no deja de ser una muy atractiva opción de inversión para neo-emprendedores en el país Este-europeo, porque para estos se ha previsto una exención fiscal de entre cinco y siete años y el otorgamiento de la llamada Start-up Visa que facilita su asentamiento en el país.

En su fase de lanzamiento, el gobierno ruso destinó al proyecto Skolkovo una inversión de 2.000 millones de euros; en 2013, el mismo fue incluido en el plan de desarrollo e innovación económicos, lo cual le garantizó otros 3.050 millones de euros hasta 2020, año para el cual se espera su total conclusión y en el cual se estima que hayan 1.000 start-ups asentadas y unos 20.000 habitantes en la ciudad; mientras que la Skoltech contempla para la misma fecha contar con una plantilla de 200 docentes, 300 investigadores de posgrado y 1.200 alumnos.

En esta época de crisis, Rusia no deja de pensar en grande. Sabe que su futuro económico depende de la diversificación, de las asociaciones estratégicas y de la apertura a la inversión extranjera. Por eso, esfuerzos como el de Skolkovo generan un ambiente propicio para la inversión, al tiempo que abre un amplio horizonte a la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías que harán impacto positivo en la humanidad.

No hay cabida para los temores. Las grandes corporaciones no son las únicas que pueden arriesgar parte de su capital en este tipo de planes fuera de los ámbitos donde lo han hecho y esto debe entenderlo el neo-emprendedor. Oportunidades como la de Skolkovo no son comunes en el mundo y mucho menos con el respaldo que el estado ruso ofrece. Un visionario no lo pensaría dos veces.